Juan ignacio Ferreras
Juan ignacio Ferreras
A tientas y fragmentariamente, cada soneto es una descarga de fulgor o de sombra, una discontinuidad del conocimiento que busca su unidad a ráfagas, a sacudidas lúcidas y a veces dolientes. Porque el hombre es esencialmente Tiempo, y la poesía se presta mejor que la prosa, por su carácter fragmentario, a expresar la temporalidad del existir humano, su Estar dinámico en un espacio y tiempo construidos y vividos intermitentemente hasta la muerte. Ferreras huye de la tramposa comodidad del Ser, con mayúsculas, de la solidificación de un espíritu que no duda, temeroso de la imperfección y lo concreto. Él no cree en el destino, en la determinación, en las definiciones últimas y axiomáticas ni en fines prediseñados. La vida es un Estar evasivo al razonamiento, un aquí y ahora sin asideros.
Hay tres clepsidras... ¿Una trilogía del tiempo? Pero ¿qué es el tiempo? Y el tiempo solo puede ser el tiempo presente porque solo en el presente es posible vivirlo. Pero también el tiempo es memoria, quizás un tiempo congelado que está en nosotros aunque ya haya sido sin remedio posible. Y queda la reflexión final, el tiempo es nada porque hasta es casi imposible vivirlo en el presente y es del todo imposible vivirlo en el pasado y ¿cómo vivirlo en el futuro?